Quieres hacer un viaje literario y de descanso a España?

Hola, el verano pasado visitamos con mi esposa Irma y mi hija María Paz algunos sitios de España. Es bueno antes hacerse una idea de a dónde planeas ir, cultura, costumbres, gastronomía, literatura e historia, eso ayuda a definir lugares de interés más atractivos y a tener una experiencia más placentera, porque te da elementos para entender e interactuar con sus gentes, evitar sorpresas que pueden ser engorrosas y sobre todo, aprender.

Yo le doy mucha importancia a aprender conociendo la historia, no como una relación de datos y fechas sin alma, sino por los hechos de sus gentes, tanto los protagonistas como aquellos que no lo son, la gente del común, los que viven la historia de la simple vida privada, los “de a pie”.

Nuestro plan era recorrer Madrid y sus alrededores, algún viñedo de La Rivera del Duero, algo de La Rioja, en especial San Millán de la Cogolla, cuna reconocida de nuestro idioma, además de un Barcelonazo, como siempre para visitar a mi hija Tica.

Más consejos: mejor calidad que cantidad, recorrer pocos sitios pero con mayor detenimiento .

La ventaja de estar hospedados en Madrid, en casa de entrañables amigos (gracias, Sandra, Nacho, sus dos hijas, diecisiete gatos, tres mastines y otras tantas especies de tortugas, patos, cisnes por su acogida sin restricciones, nos permitió hacer viajes de un día para visitar esos sitios cercanos.

Primera jornada: Ávila  

A algo más de cien kilómetros al Noroeste de Madrid, te toma solo hora y media llegar; impresiona de entrada su extensa muralla de tres metros de espesor por doce de altura, sus algo más de dos y medio kilómetros de perímetro, sus ochenta y pico torres y nueve puertas con construcciones adosadas, que eran bases para defender la ciudad, incluida la catedral del Salvador, cuyo ábside hace parte de la muralla misma que, según dicen, es la muralla mejor conservada de España y tal vez de Europa, con todo y sus casi diez siglos (finales del S. XI), construida sobre la base de una muralla de la época romana, lo que le da más mérito a esta inmensa obra histórica 

No menos interesante es la casa donde nació Santa Teresa de Jesús, sobre la cual se construyó el monasterio ídem, y donde puedes conocer su vida y su extensa obra literaria que reflejan los trabajos y pensamientos místicos de esta santa del siglo XVI, cuya infancia y juventud enfermizas no le impidieron seguir su vocación religiosa y una intensa vida de fundación de casas con su Orden de las Carmelitas Descalzas, despertando envidias y hasta acusaciones de herejía por sus estados de alelamiento místico, hasta ser canonizada y reconocida como Doctora de la Iglesia.

Ya en un nivel más mundano, siguiendo la línea de la muralla encuentras el restaurante La Santa (nombre con mucho sentido) donde puedes degustar el chuletón de Ávila, típico de la ciudad, una delicia a la brasa, hecha con la chuleta de ternera Avileña, raza autóctona, servida en el “palo”, base en madera donde cabe mucho mejor que en plato normal, y que puedes acompañar con patatas y lechuga, más un buen tinto para reponer fuerzas después de tan intensa jornada. 

De vuelta a Madrid, misma vía M505, puedes visitar el monasterio / palacio / museo de San Lorenzo del Escorial, mole renacentista de más de doscientos metros de largo por ciento sesenta de fondo, con seis pisos de altura y cerca de cuatro mil habitaciones, concebida por Felipe II para dar gracias a Dios por sus bondades con a la corona española y para que sirviera como última morada de su señor padre Carlos I, y demás miembros de su dinastía Trastámara.

Segunda jornada: Salamanca 

Igual que Bonn y otras ciudades europeas, he aquí una universidad con ciudad propia, todo lo que ves y respiras te sabe a altos estudios, a libros y bibliotecas, a juerga de estudiantes en carnaval, que de eso también hay por aquí. Ciudad céltica muy antigua, su gran auge se da desde que Don Alfonso X El Sabio le dio carácter de Universidad por allá en 1252 al centro de estudios que fundara su abuelo cuarenta y pico años antes; ubicada igualmente al noroeste de Madrid, pero al doble de distancia de Ávila, o sea a unos doscientos km que cubres en cerca de dos horas y media.

Aparte de las múltiples sedes de la Universidad y de sus dos catedrales en una (la Vieja y la Nueva), la sal de la ciudad está en su monumental Plaza Mayor, inmenso cuadrado (aunque no tan cuadrado) alrededor del cual encuentras de todo, desde joyerías hasta restaurantes y cafés, en especial, El Novelty, el famoso café centenario, sitio obligado de reunión de intelectuales en sus mejores épocas de la primera mitad del siglo pasado, donde se juntaban desde Ortega y Gasset, hasta Unamuno, cuyo famoso “Venceréis pero no convenceréis” le valió ser despedido de la rectoría de la Universidad  en plena guerra civil 

La Rúa Mayor, que une la Plaza con la catedral, huele, no tanto a libros, más bien a huevos estrellados, a chipirones fritos, a berenjenas en salsa de queso y a otros mil platos, difícil escoger entre tanta opción, hay que llegar temprano eso sí, para encontrar mesa en cualquiera de los muchos restaurantes al aíre libre que hay a todo lo largo de esta alimenticia y alegre vía.

Tercera Jornada doble (o más bien triple): Ribera del Duero y La Rioja

Por quedar en la misma dirección, noreste de Madrid, recorrimos estos dos sitios en jornada triple:  

El día uno, tomamos las vías AP-6 y A-601 hacia la Ribera del Duero, y en dos horas largas llegamos a nuestra primera parada, equidistante entre Peñafiel y Pesquera de Duero, localidades de larga tradición vinícola: La Residencia Real Castillo de Curiel, construcción del siglo XI como posesión defensiva, aunque también como prisión, vale decir, de reyes y nobles no solo españoles, ubicada en la cima de un cerro de más de novecientos ms de altura, que domina toda la Ribera, y que fuera hace unos años objeto de una restauración milagrosa para transformarla en moderno hotel con todas las facilidades; allí, entre armaduras medievales, piedras legendarias, vistas impresionantes, y con los silencios del viento que sopla a esas alturas, pernoctamos en espera de nuestro encuentro vinícola  del día siguiente con las Bodegas de Emilio Moro 

 Día dos: El tempranillo, ese tinto (aunque recientemente se ha dado una variedad de blanco), originado en uvas que maduran más temprano que otras variedades (de ahí su nombre) fue la especialidad original de la casa Emilio Moro, bodega con una larga historia de tres generaciones originarias de Pesquera de Duero, que se mantiene hoy día con base en una permanente innovación técnica y una amplia gama de vinos. Recorrer sus extensos viñedos y sus bodegas es sentir la pasión hecha arte vinícola y ver el resultado del tesón y la perseverancia de esta familia y sus colaboradores para sostenerse y crecer en un mercado cada vez más competido. Visita muy recomendada para quienes vengan por estos lados, aunque alternativas es lo que sobra.

Día 3: seguimos rodando hacia el noreste, por la vía A-1, que te lleva hasta Burgos y luego la N-120, que te desvía para adentrarse en La Rioja, trayecto de algo más de dos horas y media hasta San Millán de La Cogolla; parece extraño este recorrido, pero la idea era conocer el sitio donde se guardan documentos de alrededor del año 1040, que contienen las famosas Glosas Emilianenses, notas al margen tomadas por algún monje estudioso que quería traducir y entender mejor el latín “culto” del documento estudiado, y que él escribió en romance, que era el latín vulgarizado que hablaba la gente del común, que después se convertiría en nuestro idioma castellano; estas son las primeras palabras del español registradas por escrito, de ahí su inmenso valor, y la importancia de los dos monasterios ubicados en la zona: el de Suso, o el de arriba, el más antiguo, donde habitó San Millán ermitaño, entre los siglos V y VI, y el de Yuso, el de abajo, ya del siglo XVII, donde debieron ser depositados los restos del santo después del intento fallido del rey García de Nájera de trasladarlos a su ciudad, cuando los bueyes que los transportaban se negaron a seguir adelante.

Adosada al monasterio de Yuso, la Hostería san Millán de la Cogolla es una interesante opción de alojamiento para quienes quieran disfrutar de un espacio y un tiempo dedicados a conocer la historia remota de nuestro idioma, cuando era ya de uso corriente por el pueblo no erudito, pero no tenía aun el carácter de lengua oficial que posteriormente le otorgaría el rey Sabio, Alfonso X.

Cuarta jornada: Madrid, Barrio de las Letras: 

Llenaríamos mil y un libros hablando de las maravillas de Madrid, de su también hermosa Plaza Mayor, otro magnífico corral de sitios que te hablan de “lo español”, o el San Ginés, ahí nomasito, donde te arrolla el olor y el sabor del mejor chocolate, sea en caliente o en helado; pero el espacio y su paciencia, apreciado lector, ya no me dan para más, así que concentro estos últimos renglones a la paradoja urbana de esas pocas calles donde sufrieron, gozaron, vivieron, los más grandes del siglo de oro español: de un lado dos enemigos acérrimos, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora y Argote, (los versos que se dedicaron entre ambos son un verdadero goce) y por otro, casi nada, Lope de Vega y Miguel de Cervantes, entre quienes la rivalidad no llegó a tanto, siendo Lope de lejos el más prolífico por sus muchas obras de teatro, que le permitieron disfrutar su celebridad en vida, mientras Don Miguel vivió siempre endeudado y pagando escondederos, y reclamando plagios, pero con una sola obra, cuya grandeza solo fuera realmente reconocida después de su ida, o sea, diría él, ya cuando pa’ qué, pero le alcanzó para llegar a la cima y quedarse allí para siempre.

Pues sucede que la casa donde Lope pasó sus últimos 25 años de vida, queda en la denominada Calle de Cervantes, mientras que la casa donde vivió el mismo Góngora quedaba ubicada en la Calle de Quevedo, perpendicular a la anterior, dos coincidencias que nos dan cuenta de las cosas  extrañas que tiene la vida.

Todo el Barrio de las Letras, en fin, es una aglomeración de librerías, teatros, cafés y sitios llenos de literatura e historia, cuyo recorrido detallado bien puede ocupar meses. Recomendado para quienes buscan espacios para leer y disfrutar de la historia del español 

Visitar por ejemplo, el barrio donde vivieron y de alguna manera entrecruzaron sus vidas Cervantes, Lope de vega y Quevedo, te permite entender mejor sus circunstancias, las dificultades, los triunfos, las frustraciones y los conflictos que llenaron sus días y moldearon sus temperamentos, contribuyendo así a la creación de sus distintas obras literarias .

Escrito por Guillermo Arias

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